Mucho quedaba desde la programación del viaje. Muchas las dudas antes de empezar. Y hoy, podemos decirlo, se han cumplido muchos sueños.
El de Pepe y Mary porque pese al sufrimiento de cada una de las etapas, las dudas por llegar, incluso antes de iniciar alguna etapa, se coronaron en el Monte do Gozo como dos auténticos cosacos.
El de Belén, porque, aún cuando todo su entorno dudaba de su capacidad, fue capaz de sobreponerse y culminar con coraje y pundonor los más de 100 kilómetros que componían el total de las etapas.
El de Rubén, porque pese a su enfermedad, pese a casi no poder moverse en Arzúa, luchó hasta la extenuación para lograr la meta en Santiago de Compostela.
El de Gema, Inma y Salva, porque, pese a que aparentemente no sufrieron, estuvieron en todo momento apoyando y animando a los más debilitados para llevarles a Santiago de Compostela con una sonrisa en la boca, sin dar muestras de desasosiego y desilusión.
A todos ellos ENHORABUENA, porque ahora sí que sí, son PEREGRINOS (sin el palo).
A Kike, GRACIAS, por su sacrificio, entereza, disponibilidad y esfuerzo que mostró a lo largo de los días que duraron el viaje.
A Pedro, GRACIAS, por estar siempre tan dispuesto a todo. Por adaptarse a todas las circunstancias. Por asumir sin más todo lo que se le pidió. En definitiva, por ser quien es.
A Marco y a Javi, GRACIAS, porque pese a tener que abandonar el camino a causa de unas desafortunadas lesiones, mantuvieron el buen humor y siguieron ayudando a los demás peregrinos a seguir día a día.
A todos GRACIAS, por el viaje tan espléndido que hemos vivido.